Extracto de un artículo del P. Gustavo Gutiérrez, O. P. para un libro en homenaje a Aloysius Pieris, Encounter with the Word. The Ecumenical Institute for Study and Dialogue. Sri Lanka. www.reflexionyliberacion.cl
Un hecho complejo
La pobreza es un hecho complejo. No se limita a la vertiente
económica, como problema y como enfoque, esta complejidad fue profundizada por
la reflexión teológica latinoamericana que llevó a las tempranas expresiones de
‘no persona’ y de ‘insignificante’ para referirnos a los pobres. Se quería
subrayar lo que tienen en común todos los pobres: la ausencia del reconocimiento de su dignidad humana y de su condición de
hijas e hijos de Dios, sea por razones económicas, raciales, de género,
culturales, religiosas u otras; condiciones humanas que la mentalidad
dominante de nuestras sociedades no valora, creando una situación desigual e
injusta.
Perspectiva
estructural: Injusticia
no infortunio
La pobreza no es una fatalidad, es resultado de estructuras
sociales y de categorías mentales y culturales, está ligada al modo como se ha
construido la sociedad. Es fruto de manos humanas: estructuras económicas y
atavismos sociales, prejuicios raciales, culturales, de género y religiosos
acumulados a lo largo de la historia, intereses económicos cada vez más
ambiciosos; por lo tanto, su abolición se halla también en nuestras manos.
Actualmente disponemos de los instrumentos que permiten conocer
mejor los mecanismos económico-sociales y las categorías en juego. Analizar esas causas es una exigencia de
honestidad, camino obligado si queremos realmente superar un estado de
cosas injusto e inhumano: en la pobreza de los pueblos intervienen variados
factores que desvelan el papel que tiene, la responsabilidad colectiva y la de
quienes tienen mayor poder en la sociedad.
Reconocer que la pobreza que tiene causas humanas y que es una
realidad compleja, conduce a repensar las formas clásicas de atender la
condición de necesidad de los pobres e insignificantes. La ayuda directa e
inmediata a quien vive una situación de necesidad e injusticia conserva su
sentido, pero debe ser reorientada
y, al mismo tiempo, ir más allá: eliminar
lo que da lugar a ese estado de cosas.
Una situación que se agrava
A lo anterior se agregan otros
elementos de nuestra actual percepción de la pobreza que deben ser
considerados:
- La dimensión planetaria de la situación en que se
encuentra la gran mayoría de la población mundial; los datos y los estudios
sobre la pobreza masiva, realizados por un sinnúmero de organizaciones se
multiplican y perfilan sus métodos de investigación. No pueden ser ignorados.
- La pobreza y su profundización, el incremento de
la brecha entre las naciones y personas más ricas y las más pobres
tiene como eje más importante, la acumulación en la actividad económica y cuyos
avances han acelerado la ya desenfrenada explotación y depredación de los
recursos naturales del planeta que son un patrimonio común de la humanidad.
- Se entrecruzan con la pobreza, las cuestiones de orden
cultural, racial y de género.
La inhumanidad e injusticia de
la pobreza, la ignorancia de sus causas y la percepción de su complejidad,
extensión y hondura, se tenga o no una experiencia directa de ella, no puede
ser disculpada. Conocerla, constituye en pauta importante para apreciar la calidad
y la eficacia humana y cristiana de la solidaridad con el pobre.
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